Arte Al Limite 111, Santiago de Chile, marzo - septiembre 2026
BETSY GREEN
El paisaje como encuentro, tiempo y memoria activa
Por Karla Siguelnitzky. Lic. en Historia del Arte (Chile)
En un contexto marcado por la aceleración de la imagen y la sobreproducción visual, la obra de Betsy Green propone una relación radicalmente distinta con el paisaje y con el tiempo de la fotografía. Su práctica se sitúa en un espacio de atención sostenida, donde el territorio no se presenta como un motivo disponible para la captura inmediata, sino como una presencia compleja, atravesada por capas de experiencia, historia y memoria.
Esta aproximación se vuelve especialmente visible en American Sublime, un proyecto iniciado antes de la pandemia, en el que Green revisita algunos de los paisajes más emblemáticos del suroeste estadounidense. Lejos de reafirmar el imaginario romántico del viaje por carretera o la épica de la frontera, su trabajo introduce una mirada situada y crítica, consciente de las tensiones que atraviesan estos territorios: cuestiones relacionadas con el agua, la tierra y los derechos de quienes habitan esos espacios.
La monumentalidad del paisaje convive así con aquello que permanece latente, no dicho, pero profundamente inscrito en el lugar. Trabajando con una cámara de placas del siglo XIX combinada con película analógica de gran formato, Green introduce una temporalidad que desestabiliza la lógica dominante de la imagen contemporánea. Su elección técnica no responde a la nostalgia, sino a una necesidad material y corporal de estar con el paisaje, de habitar el acto fotográfico como una experiencia vívida. En sus imágenes, el paisaje no se fija ni se conserva: permanece abierto, disponible para nuevas lecturas y desplazamientos.
Esta entrevista propone un recorrido por los ejes centrales de su investigación artística: el paisaje como memoria activa, la tecnología como toma de posición estética, la fotografía como experiencia encarnada y la contención formal como respuesta crítica a la saturación visual y narrativa del presente. Más que declarar significados, la obra de Betsy Green invita a construirlos lentamente, desde el tiempo, la persistencia y una forma de mirar que entiende el paisaje no como imagen, sino como relación.
Tu trabajo se despliega en paisajes que parecen resistir una lectura de meras imágenes. Desde tu investigación artística, ¿cómo entiendes el paisaje hoy?
Hoy entiendo el paisaje como tres cosas: una representación cultural, una experiencia física y una forma de memoria activa que emerge con el encuentro. Nunca escojo los paisajes a fotografiar de forma aleatoria. Intencionalmente selecciono lugares que tienen diversas referencias y que investigo con antelación. Asimismo, el acto de observar y crear funde lo estudiado con lo intuitivo. Siempre parto de una conexión personal y emocional con el paisaje como algo activo y presente.
El uso intencional de tecnología anacrónica introduce una temporalidad que se distingue de la lógica dominante de la creación de imágenes contemporáneas. Más allá de una elección técnica, ¿podría el uso de una cámara de placas entenderse como una postura en contra de la aceleración y producción masiva de imágenes?
Si bien la tecnología es anacrónica, la combino con película análoga moderna. Sus propiedades—la existencia tangible y física de la película— son esenciales para mi proceso. El trabajo físico con película real y una cámara de gran formato es visceral. Me vuelvo una con la cámara. Sí es una declaración, pero no de activismo. Se trata más de presencia y encarnación que de oposición.
En muchas de tus fotografías, el paisaje no parece fijo o conservado, sino suspendido en un estado de latencia ¿Concibes la fotografía como un espacio en que la memoria no solo se archiva,sino que se activa de manera inestable, abierta al desplazamiento y nuevas lecturas?
Para mí, la memoria no se archiva, se vive. Incluso cuando busco ciertas condiciones adrede, el proceso depende del estar plenamente presente en el momento: observar, esperar y seleccionar lentamente. La fotografía se activa de formas inesperadas, abiertas a la disociación, imaginación y nuevas interpretaciones. Permanece inestable, ultraterrenal y abierta.
En un momento en que la fotografía de paisaje se ve marcada cada vez más por discursos ecológicos, extractivos y post-humanos, tu obra evita los gestos explícitos y opera con un control formal y preciso. ¿Te parece que el silencio, la distancia y lo inconcluso son estrategias claves para responder a la saturación visual y narrativa actual?
El silencio, la distancia y lo inconcluso son referencias a la condición humana, sin depender de una narrativa explícita. Facilitan una lectura más universal e inferida. Mi postura se opone a la saturación visual y narrativa actual. Creo que el significado se construye, no se declara. Requiere tiempo, persistencia, aprender cómo observar lo que ya existe, y paciencia. No se trata de documentar, sino de interpretar el paisaje como una experiencia transformadora. AAL
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